Latinoamérica tiene la oportunidad de convertirse en el gran proveedor de proteína de origen animal para el mundo, considerando que cuenta con los recursos naturales necesarios y que las producciones de carne de cerdo, pollo, huevos, bovinos, leche y subproductos se han desarrollado, en general, aplicando buenas prácticas de producción y aportando a la seguridad alimentaria de sus respectivos países.

Así lo hemos entendido, y por eso trabajamos, juntos, en nuestra industria, para suplir la demanda de proteína animal, y así nutrir el bienestar de los más de 8 mil millones de personas, que seremos en el mundo para 2030; lo que permitirá, además, que su consumo siga aumentando hasta alcanzar los 37 kg anuales per cápita, para las próximas décadas, según la Organización de Naciones Unidas.

Estas cifras, además de representar oportunidades de crecimiento para nuestro sector, nos invitan a enfrentar, juntos, nuevos retos. Uno de los más importantes es contribuir en la producción de más proteína, más económica y de mejor calidad; calidad que debe estar presente en toda la cadena de producción, para mejorar el desempeño animal y garantizar la inocuidad en los procesos de transformación, logrando así optimizar su rentabilidad.

Y no solo eso, buscamos calidad, pensando en el tipo de consumidores a los que nos enfrentamos hoy: conectados a la red, mucho más informados y exigentes en temas de salud, medio ambiente y calidad de lo que consumen; criterios en los cuales basan sus decisiones de compra. Nutrirse saludablemente es una de las tendencias que marcan el rumbo de la producción de proteína de origen animal en el mundo y que, además, nos invita a cuestionarnos el manejo de algunos aspectos que inciden de forma significativa en la producción.

En este orden de ideas, una de las preguntas principales es, ¿realmente estamos trabajando por granjas bioseguras?, ¿somos conscientes del impacto que la bioseguridad representa para disminuir problemas sanitarios, tener cerdos sanos, lograr un mayor aprovechamiento y cuidado de los recursos naturales, y un ahorro en los costos de producción? Este artículo nos permitirá conocer su verdadera relevancia.

Podemos comenzar analizando el concepto. El término Bioseguridad (BIO = VIDA, SEGURIDAD = PROTECCIÓN) contempla todas aquellas medidas preventivas que, aplicadas en forma integrada y permanente, disminuyen el riesgo de procesos infecciosos, evitando la entrada y salida de agentes, que conlleven a enfermedades, y que probablemente pondrían en riesgo, no solo la salud de los cerdos, sino la salud del personal que se encarga de su manejo y de los consumidores de proteína, llevando a pérdidas económicas, y de calidad de los productos finales de cara al cliente.

La higiene, el orden, la disciplina, el manejo ambiental, el control de plagas y otras acciones preventivas como la vacunación, son algunas de las buenas prácticas de producción porcícola, que hacen parte de los programas de bioseguridad, para contrarrestar efectos infecciosos o sanitarios, producto de variables como estrés, disminución en respuesta inmune, cambios extremos de temperatura, o limitación en agua y/o alimento.

La bioseguridad es la primera línea estratégica para la protección de la salud de los cerdos. Implementando las medidas adecuadas, mantenemos a los cerdos bajo un ambiente sanitario controlado y logramos un desarrollo saludable. Es entonces, por su importancia para la optimización en la producción y por su implicación en la calidad de la proteína animal, que compartimos los siguientes 10 mandamientos, que consideramos son los principales, para una producción biosegura en granjas porcícolas:

1. Aumentemos las posibilidades de éxito con una ubicación estratégica

Las granjas porcícolas deben ubicarse en zonas rurales, cuanto más aisladas estén de las áreas urbanas, menos probabilidades tienen de que puedan ser transitadas y visitadas por personal ajeno a la misma.

Sería ideal que las vías de acceso a la granja sean de uso exclusivo para el personal que trabaja en ella. De esta manera reducimos el tráfico de automóviles y personas ajenas. Cualquier tipo de explotación pecuaria y agrícola pueden representar riesgos potenciales de tipo sanitario y de bienestar para los animales de la granja.

También debemos considerar el impacto medioambiental que genera la granja, y cumplir con los requisitos establecidos, según la legislación ambiental vigente de cada país. Igualmente, debemos tener en cuenta que su funcionamiento no debe poner en riesgo la salud y el bienestar de la comunidad.

Las granjas deben estar ubicadas mínimo a 5km de distancia una de otra y los frigoríficos o mataderos a mínimo 1km. Es importante delimitar la granja con cercas perimetrales y visibles, y siempre con una entrada cerrada y los respectivos avisos de ingreso restringido.

2. Mantengamos las enfermedades lejos con un: “Prohibido el paso”

Es necesario controlar el acceso a la granja, prohibiendo el paso a los galpones, a toda persona u objeto ajeno a la actividad que se realiza o que pueda poner en riesgo la condición sanitaria de los cerdos.

 

Es bien sabido que uno de los principales transmisores de agentes infecciosos para los cerdos, es el hombre; por ello solo aquellas personas que tengan vinculación directa con la producción, pueden acceder al interior de los galpones, cumpliendo previamente todas las medidas de bioseguridad establecidas en dicha granja, entre ellas el orden en el recorrido de acuerdo con las etapas productivas presentes en la granja.

Todo el personal que labora en la granja deberá cambiarse completamente y no ingresar ninguna prenda personal, también debe bañarse con agua y jabón, y en algunos casos usar sustancias antisépticas. Recomendamos también el uso de ropa y demás elementos de dotación, exclusivos de la granja. A veces, es necesario el uso de ropa de distintos colores, dependiendo de las labores dentro del lugar, con el objeto de que se restrinjan los accesos a algunas áreas.

Debe hacerse un control del ingreso de los vehículos. Estos deben pasar por un arco de desinfección y los ocupantes deben cumplir con las indicaciones de bioseguridad establecidas en la granja. Los camiones (cabina y carrocería) deben limpiarse, lavarse y desinfectarse minuciosamente y deben dejarse secar completamente.

3. Flujo de producción: Todo dentro, todo fuera

Para controlar retos sanitarios frecuentes, debemos realizar obligatoriamente, entre lote y lote, un descanso de la producción (vacío sanitario), desocupando los galpones de animales por al menos siete días.

Sus lotes deben poseer una única edad, teniendo presente el sistema “todo dentro-todo fuera”, que consiste en que los cerdos ingresen de la misma edad y se retiren al mismo tiempo, una vez finalizada la producción. De esta manera se reducirá la transmisión de agentes infecciosos de los animales adultos hacia las más jóvenes.

En la granja no deben coexistir otro tipo de animales. A su vez, se debe contar con protección de malla antipájaros que evite el ingreso de aves silvestres a los galpones.

4. Áreas y equipos limpios son vitales para la salud de los cerdos

Al iniciar la limpieza, eliminemos tanta materia orgánica como sea posible. El material orgánico no solo puede alojar gran cantidad de microorganismos, sino que interfiere con el proceso de desinfección, convirtiéndose prácticamente como un escudo para los microorganismos. Los altos niveles de material orgánica reducen la eficacia del proceso de desinfección.

Estos son los principales pasos a tener en cuenta:

  1. Saca los animales.
  2. Saca todo el equipo portátil.
  3. Barre y remueve materias fecales y restos de alimentos. Drena los canales de desechos.

 

La limpieza en seco reduce la materia orgánica, luego la limpieza húmeda con agua caliente y a presión arrastra las partículas finas y adheridas. La desinfección debe realizarse con productos adecuados y la dosis correcta. Una buena desinfección y limpieza, inactivan la mayoría de microorganismos.

5. Hagamos un control permanente de plagas

Los insectos y roedores son transmisores de agentes infecciosos que impactan negativamente la producción. Tengamos en cuenta que el momento ideal para hacer el mayor control de plagas es el momento de descanso o vacío sanitario de la granja. Dentro de los insectos, encontramos la mosca doméstica.

Por otro lado, existe una amplia variedad de roedores, especies de ratas y ratones, que con su capacidad de desplazamiento de hasta 2 km, representan un alto riesgo de contaminación, al poder llevar o traer infinidad de microorganismos patógenos, procedentes de otras granjas o explotaciones, pudiendo difundirlos a través de contaminación directa con sus patas, pelaje, o también de forma indirecta a través de su materia fecal.

Otra forma de evitar la proliferación de plagas, es evitando la acumulación de escombros y el crecimiento de malezas alrededor del cerco perimetral.

6. Contrarrestemos el estrés

El sistema inmunológico de los cerdos puede verse afectado en gran medida por situaciones estresantes, lo que daría paso al desarrollo de determinados microorganismos.

Algunos de los factores externos que generan estrés son: tener una alta densidad de cerdos en un área confinada, ellos pueden agredirse, causarse heridas y a través de ellas transmitir infecciones; cambios bruscos de temperatura, restricciones en el consumo de agua o alimento, dieta deficiente en sal.

7. Tengamos un programa de sanidad animal

En general, la vacunación aumenta la resistencia de los animales a la enfermedad, pero no elimina la posibilidad de que ocurra una infección en el lote. Tanto los sitios de producción de lechones, como los sitios de engorde, deben contar con la dirección técnica de un médico veterinario. Debemos seguir estrictamente el calendario de vacunaciones, que los biológicos aplicados cumplan con las especificaciones, para responder así al programa y ser debidamente registrados en la documentación de la granja.

8. Traslademos todo el equipo desmontable

 

No intercambiar equipos ni máquinas de una granja a otra. El equipamiento debe ser específico y fijo para cada sitio. Se debe realizar la higiene y desinfección correcta de todos los materiales. Limpiar toda la suciedad visible en seco, luego juagar con agua caliente a presión para después secar al sol y volver a desinfectar con los productos desinfectantes escogidos.

9. Saneamiento del agua.

Todos los sistemas de agua contienen contaminación bacteriana y viral, en tanques, tuberías y bebederos. El saneamiento es un punto crítico de control.

Algunos pasos a tener en cuenta son:

  1. La desincrustación de la tubería y el lavado de tanques y bebederos.
  2. Desinfectar con productos elegidos y permitir el líquido llegar a las tuberías y bebederos. Dejar actuar durante 30 minutos.

10. Tratamiento de efluentes y cadáveres

La granja debe contar con sistemas apropiados para la recolección y el tratamiento de efluentes y la eliminación de animales muertos. Los desagües con residuos líquidos no deben estar abiertos y se deben drenar en fosas o en lagunas fuera del perímetro de la granja.

La eliminación de cadáveres puede realizarse por enterramiento o compostaje, ajustados siempre a la normatividad local. El área de necropsias debe estar fuera de la cerca perimetral y debe ser de fácil limpieza y desinfección.

Para concluir

La bioseguridad bien aplicada, en cualquier nivel, es una magnífica inversión en comparación con las pérdidas generadas por la enfermedad. Los resultados se reflejan en la disminución de la tasa de mortalidad de los cerdos y el ahorro importante en los costos de producción, en beneficio de nuestros porcicultores y en el mayor aprovechamiento y calidad de la proteína para el consumo humano.

El mayor riesgo que puede tener una producción porcícola es no contar con un buen plan de bioseguridad, de ahí que esta sea una parte fundamental de cualquier empresa porcícola para reducir la aparición de enfermedades. Estos 10 mandamientos nos permiten hacer más consciente el impacto productivo que tiene un buen plan de bioseguridad para nuestras granjas. Un plan en el que puede acompañarte nuestro Equipo Alura.

 

 

Referencias:

 

– MONTERUBBIANESI, Milena. BORRÁS, Pablo. Bioseguridad en explotaciones porcinas. Dirección Nacional de Sanidad Animal (SENASA).

– VELASCO, Jose Luis. Bioseguridad en granjas porcinas. Porcicultura.com. Junio 8 de 2015

– Manual de Bioseguridad en porcinos. Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

– Rojas Morea, Diego. Gonzalez , Alvar. Ortiz, Jorge. Pineda, Pilar. Manual de bioseguridad para evitar el ingreso de infecciones a una explotación porcícola tecnificad. Asociación Colombiana de Porcicultura. Fondo Nacional de la Porcicultura.

– GADD, John. Boletín de Bioseguridad. Una correcta Bioseguridad puede dar buenos dividendos.

– VENTURINO, Jorge. Bioseguridad en granjas.

– PREMEX S.A.S .Protocolo de limpieza y desinfección de vehículos de transporte de alimentos.

– Arrascue Estela Víctor. Programa de Bioseguridad Para Granjas Porcina.

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